Los pies y la sexualidad, la verdadera conexión

Por siempre hemos tenido la idea de que los pies representan una zona erógena por excelencia. Sin embargo, ciertos estudios científicos han echado por tierra tales afirmaciones y relegan a los miembros inferiores a los gustos excéntricos de un puñado de fetichistas.

Por otro lado las manos, supuestamente, si que encienden al sexo masculino, mientras que una espalda bien formada y los contornos definidos de los hombros, junto con el cuello, son el detonante perfecto para las damas.

Ideas preconcebidas

Desde siempre hemos entendido que los pies pueden funcionar perfectamente como zonas erógenas y de paso hacíamos oídos sordos a aquellos que nos decían de la existencia de persona que no soportan el contacto de sus pies con otra cosa que no sea los zapatos.

Ahora se confirma lo obvio, la parte final de las piernas queda relegada a cierto grupo selecto de personas que se llaman así mismo fetichistas. De estos los hay muchos y no faltará quien diga que todos tenemos uno dentro esperando a salir en cualquier momento.

Pies en funda

La verdadera sexualidad, según algunos expertos, se vive cuando los pies van enfundados de un par de tacones. Hablamos naturalmente de las damas. Los hombres encuentran mucho más atractiva a una dama 5 centímetros más arriba que a la misma mujer pero con zapatillas deportivas.

Así la sexualidad se transforma en cuestión del punto de vista de quien observe. Para algunos la sola alusión de tocar y ver unos pies desnudos puede sonar aberrante mientras otros lo encuentre lo más erógeno y sensual del planeta.

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